La Fiesta de Moros y Cristianos, tal como la celebramos en nuestro pueblo y en los de nuestra comarca, es el resultado de una evolución secular en sus formas y contenidos, consecuencia de una aceptación popular que la ha mantenido a lo largo del tiempo.

Ha sido el pueblo el que ha fijado a lo largo del tiempo la manera de vestirse para realizar la Fiesta en honor a nuestra patrona. Cuando la fiesta toma la estructura, tal y como hoy la conocemos, los festeros tienen claro que para participar en la misma tienen que vestir de moro o de cristiano. El festero del siglo pasado tiene que uniformarse y el traje de cristiano refleja influencias de los uniformes de la soldadesca, de la moda de la época de los momentos históricos que le toca vivir.

Con exactitud no sabemos cuando empieza a usarse el traje oficial, debido a la asencia de material gráfico y de testigos oculares. En cuanto al testimonio escrito no hemos encontrado nada referente a ello, podemos suponer que los trajes no se diferenciarían mucho de la de otros pueblos vecinos. En el SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL en su publicación del 5 de mayo de 1893 en que describe las fiestas de Biar y cita las poblaciones de Alcoy, Onil y Beneixama como que realizan también fiestas de Moros y Cristianos dice textualmente: “…la de cristianos usa el trage del día, llevando por toda distinción un ramo de flores en el sombrero: el alférez y el sargento visten casaca y sombrero de tres picos, distinguiéndose por vistosas bandas de seda, y el capitán se adorna con un magnífico traje a la antigua española”.

No sabemos si D. Salvador Vera Parra, capitán de  1841, usaría el traje del día o a la “antigua española”.

Posiblemente a finales del siglo XIX comienza a usarse un traje igual, a modo de uniforme que identifique a todos los componentes de la Filà.

En 1901 D. José Valdés Barceló, capitán de ese año, lleva el mismo traje que los componentes de la Filà, túnica roja con cruz blanca al pecho y capa blanca con una cruz roja en el lado izquierdo.

Las razones por la que se decide cambiar de indumentaria no ha llegado hasta nuestros días. Posiblemente, el paño de lana en que estaba hecho diera demasiado calor. En 1911 Cuando D. Enrique Juan Navarro se hace cargo de la presidencia y asume el cargo de capitán estrena toda la Filà el nuevo traje.

Para la confección del mismo D. José Antonio Camarasa Michavila trajo el terciopelo verde de Valencia y el dibujo y bordado en oro lo realizó Dª Amparo Payá con la ayuda del las Hermanas Carmelitas de la Caridad y algunas de sus alumnas.

Este traje se usó durante 43 años, y tuvo que cambiarse por la dificultad que entrañaba el renovarlos debido al coste económico de los mismos y la época de escasez que se pasaba.

El nuevo diseño, más acorde a la época medieval, salió a la calle en 1954. Siendo capitanes ese año D. Pascual Navarro Calatayud, D. Celestino Berenguer Domenech y D. Jaime Juan Asensi.

Los complementos y el diseño del nuevo traje fueron realizados por los propios componentes de la Filà. Posteriormente los complementos se realizaron en el taller de marroquinería.

La tela utilizada para la confección del nuevo traje, en algodón de seda, fue variando en color y en composición del tejido, por lo que los primeros fueron diferenciándose de los siguientes. Además la fábrica textil situada en la localidad de Benetuser cerró y no hubo más  remedio que buscar un nuevo diseño que supliera esos inconvenientes.

El traje actual, cuyo bosquejo es de un alcoyano, buscó un diseño acorde con la época medieval y que recordara los colores lucidos por la Filà a lo largo de su historia. En 1977 salió la primera escuadra con el nuevo diseño y en años sucesivos fueron incrementándose el número de festeros con el nuevo traje. Aquel año fueron capitanes: D. Vicente y D. Marcelino Payá Juan.

LA FILÀ DE CRISTIANS