La Fiesta de Moros y  Cristianos es en la totalidad de sus actos una representación espectacular y simbólica de nuestra historia, pero adquiere su mayor carácter teatral con la realización de las Embajadas.

Sabemos que las empajadas consisten en la representación de un texto en el que participan dos embajadores, uno moro y otro cristiano, uno tratará de convencer al otro para que le entregue el castillo y, al no lograrlo, se produce la conquista militar simbólica de la plaza por el bando atacante mediante la “Guanyà del Castell”. Sin lugar a dudas las Embajadas son el núcleo central de las Fiestas de Moros y Cristianos ya que les da sentido y les aporta el contenido histórico que las caracteriza.

Las primeras embajadas que escribió el poeta y médico local D. Juan Bta. Pastor Aycart para sustituir las que se declamaban anteriormente fueron escritas en 1872. Modificadas en 1876 se publicaron dos años después. Las que actualmente se declaman, lo fueron por primera vez en 1897 y su impresión se realizó en Alcoy. Es el propio autor, en el prologo de la primera edición, quien nos da el momento histórico al afirmar que: “El recuerdo glorioso de los porfiados hechos sostenidos por nuestros padres contra los sectarios del Profeta, durante el épico reinado de Don Jaime el Conquistador, constituye una de las notas más atractivas y simpáticas de las fiestas cívico-religiosas que el pueblo de Benejama dedica anualmente a su excelsa Patrona La Divina Aurora”.

Para representar las Embajadas se necesita un Embajador, ¿pero este cargo cuando aparece?. D. José Luis Mansanet gran investigador y conocedor de las Fiestas de Moros y Cristianos afirma que en Alcoy la figura del embajador  ya se conocia en el siglo XVIII pero que las primeras embajadas escritas conocidas son de un siglo posterior, primera mitad del XIX. ¿Ocurriría de forma similares en nuestra BENEIXAMA?.

El cargo de Embajador no lo puede asumir cualquiera. El embajador ha de reunir especiales aptitudes: tener voz potente y timbrada, figura airosa, gesto noble y marcial, es decir, ser buen actor. Ha de tener sentimiento en la expresión y el énfasis adecuado para levantar el entusiasmo popular. El cargo es difícil ya que al desempeñarlo un festero, necesita ir reservando sus facultades físicas para poder estar en forma en ese momento.

No sabemos quienes fueron los primeros embajadores ya que en el documento de 1984 (Don Juan Bautista Pastor Aycart y las Embajadas) no se incluye este cargo, pero si se sabe por transmisión oral que lo fueron de las embajadas antiguas Miguel Sempere, conocido como “Micalet el del Mas”, de Banyeres y Lorenzo Ferrero Sarrió, así como el propio autor D. Juan Bta, Pastor Aycart. Cabe decir que el Sr. Micalet se le gratificaba por la actuación con un pollo de corral. A partir de 1897 actúan Juan Bta. Valdés Sarrió como Embajador Cristiano y Lorenzo Ferrero Sarrió como Embajador Moro, pues parece ser que “el del Mas” pidió dos pollos por la actuación y a los festeros les pareció demasiado (Don Juan Bta. Pastor Aycart y las Embajadas, programa de fiestas de 1983).

Sin duda muchas serán las anécdotas que habrán vivido nuestros Embajadores a lo largo de la historia de nuestras fiestas. Nos faltaría tiempo y espacio para narrarlas. Pero es bueno recordar que en el año 1994 se representó la Embajada Segunda en el magnífico escenario del Castillo de Almansa. Fue nuestro embajador José Payá Valdés quien declamo en aquella ocasión los versos de Pastor Aycart con su característico estilo.

En noviembre de 2003, con motivo del II Simposium de Embajadores celebrado en Alicante se representaron Embajadas de diversas poblaciones en el patio de armas del Castillo de Santa Bárbara. Para represenar a BENEIXAMA se eligió la Primera Embajada por ser la que mayor movimiento teatral presenta, con las intervenciones del Centinela, Mensajero, Capitán Cristiano y como no, los dos Embajadores. El público asistente quedó impresionado,  numerosas fueron las felicitaciones que se recibieron ese día y siguientes. Por el bando cristiano actuó de Centinela Vicente Payá Sanchis, José Sirera Luna hizo de Capitán y José Vicente Sanchis Barceló de Embajador Cristiano.

Desde finales del siglo XIX muchos han sido los que han ostentado el cargo de Embajador y muy pocos los que lo han desempeñado en los dos bandos como Lorenzo Ferrero Sarrió y Juan Silvestre Sanchis que dio sus primeros pasos como Embajador Cristiano de la mano del anterior. Pocos hay que hayan cumplido más de cinco décadas en el desempeño in interrumpido  de su cargo José Payá Valdés y Juan Silvestre Sanchis entre los dos bandos.

Entre los Embajadores que perduran en nuestra memoria están:

* Lorenzo Ferrero Sarrió

* Juan Bautista Valdés Sarrió

* Fulgencio Sirera

* José A. Camarasa Michavila

* José Sanchis Pascual

* Rodolfo Crespo Parra

* Leandro Sarrió Pérez

* Juan Silvestre Sanchis

* Juan Bautista Payá Molina

* José Payá Valdés

* José Sirera Luna

* Francisco Payá Valdés

* Gabriel Molina Vicent

* José Vicente Sanchis Barceló

* Andrés Ferrero Camús

Vicente Payá Mataix

Publicado en el Programa de fiestas de 2006